Buenas tardes
Realmente en este blog encuentro el espacio para transmitir lo que siento, no siempre tengo experiencias que contar; es por eso que paso tiempo sin escribir, no me siento bien contando superficialidades, me gusta escribir desde el corazón y aveces no encuentro el tono o el momento; hoy sin embargo, lo necesito
Repetimos hábitos, somos el resultado de toda nuestra vida y cambiarlos requiere un gran esfuerzo, no porque uno no este convencido del cambio, sino ya que la costumbre de hacer durante mucho tiempo lo mismo, pone un freno a la novedad, aveces difícil de superar
Lo bueno está por llegar pero cuantos obstáculos ponemos al cambio: somos animales de costumbres
Grecia, incapaz de cambiar, se encamina a las urnas nuevamente; mientras miles de jóvenes desfilan por las calles moscovitas en contra de Putin y Méjico revive otro episodio sangriento de guerra entre carteles. ¿Cambios? leyendo esta información, uno tiene la sensación de vivir anclado en el pasado
Siempre me consideré abierta al cambio, toda mi vida he sido una abanderada de las reinvenciones y nunca me conformé con lo vivido. Sin embargo, siempre en un terreno profesional: pasé de puntillas por el crecimiento personal vinculado al sentimiento, encajé perfectamente el cambio laboral y crecí con la careta de ejecutiva, que tanto me ha protegido
Hace ya unos años decido apearme de tanto traje y vivir las colas del mercado y labores más caseras, dedicándole tiempo a mi familia. Resultado: criar a mi hija y conocer a quién comparte hoy mi vida, al que le envio un gran beso
Pero…, siempre hay un pero…la costumbre y el traje de ejecutiva regresa silenciosamente quitándome momentos personales, lucho contra él pero aveces puede conmigo.
¿Son malas las costumbres?, digamos que todo lo que no nos deja evolucionar es malo. Debemos luchar contra todo aquello que impide cruzar horizontes aunque nos de seguridad: El miedo llamó a la puerta, la confianza abrió y fuera no había nadie
Feliz Semana!!




